¿Necesitas ayuda profesional?

A lo largo de nuestra vida todos podemos sufrir puntualmente determinados síntomas o alteraciones emocionales: tristeza, nerviosismo, insomnio, apatía, preocupaciones excesivas, dificultades en les relaciones... En un primer momento, afrontamos solos estas dificultades, movilizamos nuestros recursos y pedimos la ayuda y apoyo de amigos o personas de confianza. A menudo esto nos funciona y nos acabamos sintiendo mejor.
Pero otras veces nos damos cuenta de que va pasando el tiempo, hemos intentado de todo para mejorar y el malestar sigue igual. Otras veces, todo y que el malestar no es muy intenso, y más o menos vamos tirando, nos damos cuenta de que nuestro problema está suponiendo una limitación en nuestra vida y nos sentimos estancados y bloqueados.

En cualquiera de estos casos es recomendable buscar ayuda profesional. Los psicólogos son los profesionales expertos en comportamiento humano y disponen de los recursos, las técnicas y la experiencia necesaria para poder ayudar a las personas a mejorar sus problemas emocionales.

También se puede ir a la consulta de un profesional aunque no haya un malestar específico, sino como vía de autoconocimiento y de crecimiento personal.

¿Cómo es la terapia cognitivo-conductual?

- La terapia se centra en el presente y en encontrar soluciones a los problemas actuales y no en el pasado para intentar encontrar el origen de los problemas. Para la terapia cognitivo-conductual no es necesario buscar en el pasado el “porqué” de un problema para solucionarlo. Lo que es necesario es saber cómo funciona el problema y se mantiene en el presente y cómo se puede solucionar, y es en estos aspectos que se centra la terapia.

De todas formas, hay que remarcar que aunque en la terapia cognitivo-conductual el acento no esté en las causas relacionadas con la historia personal del paciente, sí se tienen muy en cuenta las causas que proponen las teorías explicativas del comportamiento humano y que han estado científicamente validadas.

- Se parte del supuesto de que nuestro malestar es, en gran parte, producto de nuestra historia de aprendizaje. Por tanto, si a lo largo de nuestra vida hemos aprendido actitudes, creencias o estrategias inadecuadas o negativas, las podemos “desaprender” y aprender otras nuevas que sean más adaptativas y saludables y nos ayuden a tener un mayor bienestar.

- Se parte del supuesto de que no son las cosas que nos pasan las que nos hacen sentir mal, sino la interpretación que hacemos de las cosas que nos pasan. Son nuestros pensamientos los causantes de nuestras emociones, y no a la inversa. Un componente importante de la terapia será aprender a identificar los pensamientos que nos generan sufrimiento, identificar qué es irracional, falso o incorrecto de estos pensamientos y sustituirlos por pensamientos que sean más adecuados y ajustados a la realidad, lo que conducirá a una mejora de las emociones y en consecuencia, también a un comportamiento más adaptado y más positivo.

- Uno de los aspectos que se aprenden durante la terapia es, como ya se ha mencionado, todo lo que tiene que ver con la modificación de pensamientos. Pero también, y en función de cada caso, se pueden aprender técnicas de relajación, habilidades sociales, recursos para tomar decisiones, resolución de problemas, etc. Las técnicas y recursos a emplear seran personalizadas a las necesidades y objetivos del cliente.

- Se considera fundamental la colaboración y la participación activa del cliente. Iniciar un proceso de cambio personal no es fácil, pero es posible y se pueden conseguir resultados muy satisfactorios. Pero para eso es importante que la persona que hace terapia se implique en el proceso y esté dispuesta a trabajar y a colaborar.

- El objetivo último es un mejor autoconocimiento y la adquisición de nuevos recursos y estrategias, que permitirán afrontar mejor las dificultades de la vida cotidiana y aumentar la satisfacción personal y la calidad de vida.

Fases de la terapia

La intervención en terapia cognitivo-conductual se estructura en tres fases:

1. Evaluación. En primer lugar, se realiza una evaluación completa del caso, mediante entrevistas y los cuestionarios que se consideren necesarios. Finalizada esta evaluación, el terapeuta plantea hipótesis explicativas de los problemas de la persona, y juntamente con ella, se definen los objetivos del tratamiento. Esta fase dura 2 o 3 sesiones.

2. Intervención. Consiste en la utilización de técnicas terapéuticas dirigidas a conseguir los objetivos planteados. Se trabaja con el intercambio verbal y, tan o más importante, con la realización de una serie de propuestas o “deberes” (cosas para escribir, hacer, pensar, imaginar, leer o experimentar) y que se realizan entre sesión y sesión de terapia. Estos deberes serán siempre consensuados con el cliente y con el ritmo que pueda asumir.

La duración de esta fase de intervención puede ir de los 2-3 meses a más de un año, en función de la complejidad, intensidad y duración de los síntomas y problemas del cliente. En un primer momento la frecuencia de las sesiones serán semanales, y a medida que la persona vaya mejorando, se irán espaciando.

3. Seguimiento. Una vez alcanzados los objetivos, se harán sesiones de seguimiento para evaluar el mantenimiento de los cambios y hacer los ajustes que sean necesarios.

¿En qué puedo ayudarte?


La terapia cognitivo-conductual es especialmente útil si tienes bajo estado de ánimo, depresión, ansiedad o nerviosismo, estrés laboral, dificultades en les relaciones personales, irritabilidad, obsesiones, timidez, baja autoestima, situaciones de crisis vital, problemas sexuales.

Pero también si no tienes ninguno de estos problemas y lo que quieres es mejorar tus recursos y habilidades y conocerte mejor.

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